Se trata de una novela
romántica que va mucho más allá de la trama amorosa. En ella cobran una
especial importancia la pérdida, el dolor que esta ocasiona, el perdón, el
miedo y las segundas oportunidades, pero no solo las que ofrecemos a otras
personas, sino las que nos damos a nosotros mismos.
Como la mayoría de las novelas
que he leído de Danielle Steel, predomina el amor, ya sea hacia la familia, amigos
o pareja; pero, a mi parecer, el dolor ante la pérdida de un ser querido es el
verdadero tema que todo lo impregna.
En cuanto a los personajes, la
pequeña Pip me ha parecido encantadora. Es una niña que ha vivido y visto mucho
más de lo que debería a su corta edad, pero que ha sabido sobreponerse al dolor
y mantiene la ilusión e inocencia característica de esta edad.
Por su parte, Ophélie es la auténtica
protagonista de la novela. Es una mujer que ha sufrido pérdidas en diferentes
sentidos y que se muestra al inicio como un personaje abatido que irá atravesando
diferentes estados a lo largo del relato.
Matt, qué decir de Matt. Un
hombre solitario que también carga con un pasado duro, pero que anhela un
cambio que se iniciará con la visita de la pequeña Pip a su lugar de trabajo.
La ambientación merece una
mención especial. Las descripciones y la forma de escribir de la autora han
hecho que me sienta una testigo más en los diferentes escenarios. Al estar
ambientada gran parte en una playa y en la temporada estival, resulta idónea
para leer en verano.
No puedo desvelar muchos más
datos, pero la novela da giros inesperados que hacen que todo cambie y con
ellos los sentimientos de sus personajes. Seguramente se trata de un final que,
aunque algo se puede predecir, suceden muchos hechos que hacen que el desenlace
no sea totalmente el esperado.
Valoración: 4,5/5.

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