Se
trata de una novela narrada en formato epistolar, Celie y
Nettie se escriben cartas que tardarán muchos años en ver la luz. Las
cartas de Celie comienzan dirigiéndose a Dios y, en torno a la mitad del
libro, comienzan a dirigirse a su hermana Nettie. Por su parte, desde
el otro lado del mundo, Nettie escribe a su hermana contándole cómo es
la vida para ellos en ese lugar tan alejado. En unas y otras, las
remitentes mantienen la esperanza de encontrarse, esa que, pese a las
tristes noticias, nunca pierden.
Al principio puede resultar un poco costoso leerla, porque la forma de hablar y de escribir de Celie está muy poco pulida, no es más que el vocabulario de alguien que no solo no ha sido educada, sino que se le ha negado todo aquello que la pudiese hacer crecer como persona. Además, la novela no se divide en capítulos, sino que está totalmente estructurada a través de las cartas.
La novela puede llegar a resultar muy dura. En ella se cuentan historias de abusos, de malos tratos, de abandono, de esclavitud, de racismo, de incesto, de pobreza… Aunque no se ahonda en ello, también se deja ver a hombres a los que les gusta hacer las tareas domésticas, que no quieren maltratar a las mujeres, que no quieren dominarlas y que, si lo hacen, es por ser fieles a la cultura y a lo que su sociedad espera de ellos.
A pesar de la crudeza de los hechos, la historia es esperanzadora y muestra a mujeres que no se dejan hundir y que salen a flote cuando todo parece estar perdido. Mujeres que luchan por lo que creen y que se empoderan y hacen fuertes a la vez que evolucionan en el tiempo. Tal es la magnitud del texto, que la historia sale de sus páginas para impregnar tu vida. Hoy, sin ir más lejos, durante un discurso se hablaba de la violencia de género y mi mente se ha dirigido directamente hacia “El color púrpura” y las mujeres que la protagonizan.
El final es claro, sin embargo, invita a la reflexión, ¿puede alguien vivir con quien ha sido su enemigo, con quien le ha hecho sufrir, como si no hubiese pasado nada? ¿Somos las personas capaces de perdonarlo todo? ¿Y de olvidarlo?
Valoración: 5/5.
Al principio puede resultar un poco costoso leerla, porque la forma de hablar y de escribir de Celie está muy poco pulida, no es más que el vocabulario de alguien que no solo no ha sido educada, sino que se le ha negado todo aquello que la pudiese hacer crecer como persona. Además, la novela no se divide en capítulos, sino que está totalmente estructurada a través de las cartas.
La novela puede llegar a resultar muy dura. En ella se cuentan historias de abusos, de malos tratos, de abandono, de esclavitud, de racismo, de incesto, de pobreza… Aunque no se ahonda en ello, también se deja ver a hombres a los que les gusta hacer las tareas domésticas, que no quieren maltratar a las mujeres, que no quieren dominarlas y que, si lo hacen, es por ser fieles a la cultura y a lo que su sociedad espera de ellos.
A pesar de la crudeza de los hechos, la historia es esperanzadora y muestra a mujeres que no se dejan hundir y que salen a flote cuando todo parece estar perdido. Mujeres que luchan por lo que creen y que se empoderan y hacen fuertes a la vez que evolucionan en el tiempo. Tal es la magnitud del texto, que la historia sale de sus páginas para impregnar tu vida. Hoy, sin ir más lejos, durante un discurso se hablaba de la violencia de género y mi mente se ha dirigido directamente hacia “El color púrpura” y las mujeres que la protagonizan.
El final es claro, sin embargo, invita a la reflexión, ¿puede alguien vivir con quien ha sido su enemigo, con quien le ha hecho sufrir, como si no hubiese pasado nada? ¿Somos las personas capaces de perdonarlo todo? ¿Y de olvidarlo?
Valoración: 5/5.

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